Según el texto de Castro (2000) en la teoría general de las ideologías de Althusser, la categoría se entiende desde una función de "ser concepciones del mundo”, “posibilitadoras de significados”, que nos fijan a roles sociales.
El autor señala que su conceptualización se distancia de la concepción marxista de ideología como falsa consciencia o de realidad deformada. Sin embargo, me surgen estas preguntas ¿Porqué un distanciamiento y no una complementariedad? ¿Acaso lo simbólico puede tener alguna neutralidad? ¿Realmente en el campo de las ideologías la verdad o la falsedad no juega ningún papel? ¿Acaso este campo de lucha el lugar de ser dadores de sentido no ancla y legitima mecanismos de dominación?

Hola
ResponderEliminarYa veremos que en muchos estructuralistas la noción de sujeto es un lugar habitado por lo simbólico. El sujeto como lugar estaría habitado por discursos, pero no por verdades o falsedades. Discutiremos el asunto de la ideología más desde Terry Eagleaton quien la entiende como mistificación, como la resolución imaginaria de conflictos reales.
Hola, buenas tardes. Me parece que lo que el texto plantea es que, desde una posición negativa o marxista, la ideología podría eliminarse siguiendo los lineamientos racionales de algunos expertos que llegan a “ofrecer luz”, en una zona poco esclarecida de la conciencia. Es decir, existen prácticas que se convierten en ideología y que fomentan concepciones equivocadas de la realidad. Si se eliminan, las personas podrían “ver claramente” lo que antes estaba poco o nada claro. Pero el distanciamiento se produce porque la visión althusseriana tendría otras coordenadas de análisis: ya no sujetos “expertos” develan para los “inexpertos” la falsa conciencia sino la ideología sería siempre parte de las formas de comprender el mundo. No habría una división entre ideología (falsa) y ciencia (verdadera, neutral, etc.).
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