jueves, 10 de junio de 2021

  

Jameson (1991) hace referencia a una nueva superficialidad que encuentra lugar en la teoría contemporánea de la cultura imagen, el simulacro, el populismo estético, el culto a lo común, la banalización, la mercantilización del arte y el debilitamiento de la historicidad.   Como señala Lipovestky (2015) es "el arte al servicio del mercado". 

 

Me es inevitable cuestionarme que si el sistema actual configura subjetividades, con mecanismos perfeccionados para desproveernos de criticidad, en esta relación sujeto-objeto, el producto cultural no es sólo una mercancía y bien consumible, lo efectivo que rompe al objeto inerte y lo constituye “arte”, es el sujeto vaciado, hambriento, precarizado, diluido, banalizado… qué finalmente se conforma con construir cualquier cosa, para que en medio de lo incierto, se sujete -aunque sea frágilmente- de algo que de sentido a su existencia ¿Existencia o des-existencia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario