La postura
de Braidotti sobre el sujeto es interesante, porque interpela a la posibilidad
de tránsito y de movimiento subjetivo de las personas. Allí, los sujetos no son
pensados como verdades absolutas sino como ficciones situadas. Es un sujeto que
no deja que se lo encasille en una sola posición universalizada y que se
resiste al esencialismo. Asimismo, la autora trata de presentar a la diferencia
como una categoría fundamental para tener en cuenta y para ser revalorizada por
parte del feminismo. ¿Cómo se hace para revalorizar esta diferencia, sin volver
a caer en los esencialismos que la misma teoría del feminismo nómade critica?

Hola Paula, me parece muy interesante esta pregunta que haces, pues yo también me la planteaba. Yo creo que aquí Braidotti retoma la idea/concepto de Spivak de “esencialismo estratégico”, esta idea de exaltar los rasgos identitarios, es decir, la diferencia, para potenciar la acción política. En ese marco, aunque Braidotti no piense el sujeto “mujer” desde una perspectiva de esencialismo ontológico, sino como una experiencia múltiple y hasta contradictoria, si resalta la diferencia como estrategia política para darle fuerza a las luchas de las mujeres que buscan cambios en las estructuras sociales y simbólicas.
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