Parece existir coincidencia entre Spivak y Bhabha sobre la forma de construir la historia y
los modos de representación empleados por el imperialismo, concordando también con
Said en los efectos del conocimiento producido para la constitución de la identidad de los
grupos oprimidos o colonizados y dominantes o colonizadores. Al respecto Spivak
considera, de manera más especifica, que “...el imperialismo establece la universalidad del
modo narrativo de producción y que ignorar al individuo subalterno hoy en día es, quiérase
o no, continuar con el proyecto imperialista”; es decir, que resultaría necesaria la lectura
crítica, la estrategia deconstructiva y la intervención de esa historia contada —por ejemplo,
por estratos de la élite india a intelectuales del “Primer Mundo” sobre la voz del “otro”—
para visibilizar más allá de lo expresado por ese grupo dominante local, al sujeto subalterno
colonizado, conformado por grupos heterogéneos y diversos. Ahora bien, la inquietud
surgida es respecto de esa tarea y las posibles dificultades por enfrentar, por ejemplo: ¿si
han de ser solo los subalternos los que, en razón de sus distintos silencios y
complejidades, den voz a los subalternos, alcanzaría su expresión el nivel dialógico?, ¿de
ser los críticos e historiadores quienes estudien el discurso narrativo y procuren recuperar
su conciencia, conllevaría esto una forma de representación de tales excluidos? y, en todo
caso, ¿sería realmente posible su representación, o recoger las voces de esos sujetos
excluidos, o concretar el rescate de una conciencia colectiva?
Muy pertinentes las preguntas, porqué esencialmente confrontan con esta discusión desde arriba de quién dice que algo es subalterno o no? U porqué usar una nominación que parte de la minoración como estrategia?
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