Hola compañeras y compañeros,
Comparto algunas preguntas que me surgieron con respecto a la problematización que hacen Cesaire, Bhabha y Spivak sobre los regímenes de representación en el contexto de producción colonial.
En nuestro contexto actual, transnacional y globalizado, y tomando en cuenta que no hay identidades puras (todas están mediadas por el impacto colonial) ¿es posible que el “otro”, el subalterno, consiga cierta soberanía sobre la forma en la que es representado de manera que sus construcciones no estén mediadas por la episteme occidental? Esto considerando la afirmación de Spivak hacia el final del texto: el sujeto subalterno no tiene historia, no puede hablar. ¿Hay espacio para que el subalterno resignifique su historia, para que no solo sea visto (como pareciera que pasa en una “sociedad multicultural”) sino para que se le preste atención a lo que dice?
Hola, Catalina. Considero que la existencia de un “otro” nunca podría obtener una soberanía completa, si por soberanía estamos entendido una liberación absoluta de su identidad, subjetividad, o de sus comportamientos. Como señala Harari, en su texto de “Sapiens”, todos y todas somos el resultado de algún imperio presente o futuro; y esta situación conforma nuestra realidad y nuestra subjetividad, estemos conscientes de ello o no lo estemos. Por supuesto que esto no significa que no podamos producir procesos de soberanía contingentes. También, es que estos procesos de colonización, (así como la racialización, la misógina, la homofobia), son imponentes y complejos. Sin embargo, esto no significa que no podemos generar resistencias, más o menos amplios. Ya de por sí, pensar otras formas entender la colonización y de escribir sobre esto, nos remite a ciertos procesos que buscan esa soberanía. Lo mismo que la crítica de Butler, sobre ciertas críticas a feministas en relación con su visión del género y del poder, no es adecuado pensarse “afuera” de cualquier relación de poder.
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